
La ciudad de Castellón es perfecta para que vayas y te tomes algunos paseos tranquilos por algunos de sus lugares más representativos, como lo es su parque insignia que es el Ribalta, siendo uno de los más visitados de toda esta región tanto por los locales como por turistas.
Este lugar te da la oportunidad de sumergirte en todo un espacio natural en el medio de la ciudad, olvidando todo lo que tienes a tu alrededor.
Este lugar es el parque más antiguo de toda la ciudad y cuando caminas por allí te das cuenta de su excelente estado de conservación, tanto por parte del gobierno de Castellón como de los habitantes de la ciudad. Y es que este lugar es tan bello que todas las personas quieren mantenerlo tal cual está, y esto se demuestra cuando se consolida como uno de los sitios más visitados de la ciudad.

El Parque Ribalta está justo al lado de la estación de trenes, por lo que tiene la ubicación perfecta para que como turista llegues hasta él, y es el hogar de una gran variedad de plantas de diferentes tipos y que pertenecen a diferentes lugares de España y del mundo, incluyendo algunas endémicas. Y los visitantes prefieren ir hasta allí tan pronto ponen un pie en la ciudad, así como justo antes de irse.
Todo este hermoso parque, que empezó a ser construido en el siglo diecinueve y fue dedicado al pintor Catalán Ribalta que en esas épocas se creía que era de Castellón, tiene una forma triangular larga en el que puedes pasear por diferentes lugares que datan de la época y que mantienen su estilo original, siendo un poco como ir hacia atrás en el tiempo, además que la naturaleza ayuda a sentir que estás en otro sitio y no en medio de la ciudad.
Entre las construcciones que te recomiendo ver allí está el Obelisco, que data de finales del siglo diecinueve aunque tuvo que ser reconstruido en 1980, y que es recuerdo del 7,8 y 9 de julio, días de la resistencia carlista en Castellón; así como la Pérgola, que es el edificio polifuncional y el Templete de la Música, que tiene un diseño arquitectónico destacado y vale la pena ir a ver en su exterior.
Fotos Vía: Mathieu FRANCOIS DU BERTRAND